Aunque su nombre era Santa Clara, todos la llamaban  “La Niña” en alusión al apellido de sus propietarios. Fue construida por los afamados carpinteros de ribera moguereños con madera de pino y chaparro de nuestros montes en sus astilleros a orillas del Tinto en 1488 y se convirtió en todo un ejemplo de los conocimientos navales de la época.

La Niña regresa del viaje descubridor como la carabela capitana, con las pruebas del hallazgo de las nuevas tierras, y es la primera en volver a puerto.

Nuestra pequeña-gran carabela realizó también el segundo viaje colombino que financió el Señor de Moguer Don Pedro Portocarrero, y cuya expedición formaban 17 navíos  que partieron del puerto de Cádiz.

Sus excepcionales condiciones para la navegación hicieron que, cuando un ciclón hundió a todos los barcos amarrados al puerto de la isla de la Española, la pequeña carabela de Moguer, nuestra carabela Niña, fuese la única nave que no naufragó, regresando luego a España con Colón a bordo.

El Almirante quiso que el primer barco “americano”  fuera una réplica exacta de la nave de Moguer que tan buenos servicios le había prestado y por ello La Niña fue el modelo del primer barco construido en América, la carabela Santa Cruz, conocida como “La India”,

Entre 1499 y 1501 La Niña participa también en el tercer viaje de Colón, descubriendo Paria, la Tierra de Gracia (Venezuela). En los años posteriores la carabela moguereña siguió realizando expediciones y viajes exploradores al Nuevo Mundo, descubriendo tierras y estableciendo las rutas de navegación que habrían de unir en el futuro a Europa con el Nuevo Mundo.

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