La historia colombina de Moguer abre las Jornadas de Envejecimiento Activo

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El Ayuntamiento de Moguer continúa poniendo en valor nuestro valioso legado histórico, y buena prueba de ello es la charla que abrió ayer la VI Semana de Envejecimiento Activo que organiza la concejalía de Bienestar Social.

El escritor e investigador Leopoldo Gorostiza nos acercó a la apasionante historia que rodea a la carabela Niña y a su decisiva participación en la gran gesta descubridora, cuando estamos inmersos en la conmemoración del 525 aniversario del encuentro entre dos mundos.

La concejala de Bienestar Social Paqui Griñolo y el presidente de la asociación Andaluz Universal Juan Garrido Pinzón, fueron los encargados de inaugurar este programa municipal que busca promover actitudes positivas y vitalistas entre nuestros mayores. En la mesa presidencial les acompañaba el concejal de Asociaciones José Jiménez.

Leopoldo Gorostiza sacó a luz importantes testimonios que acentúan el protagonismo que Moguer tuvo en la gran aventura americana, y lo hizo ante un numeroso grupo de moguereños y moguereñas que no quisieron perderse la oportunidad de adentrarse en nuestra historia.

Este ingeniero industrial enamorado de la mar y afincado desde hace 40 años en Moguer, publicó en 2015 en la revista MonteMayor un interesante artículo en el que, avalado por numerosas pruebas documentales, concluye que tanto la Niña como la Pinta eran de Moguer y que con toda probabilidad zarparon del puerto de Moguer.

A partir de todo ese material y con la certeza de que a pesar del tiempo transcurrido, aún no están claros los detalles y circunstancias de la gran aventura colombina, Leopoldo Gorostiza cuestiona las informaciones en torno a la flotilla descubridora que se han dado por buenas.

Actualmente la doctrina oficial considera que la carabela Pinta fue construida y botada en Palos y que era propiedad de dos palermos: Gómez Rascón y Cristóbal Quintero. Sin embargo Gorostiza afirma que de Gómez Rascón «no se sabe nada más, su nombre no vuelve a aparecer en ningún documento ni anterior ni posterior al Descubrimiento, por lo tanto, la presunción de que Rascón fuera natural o vecino de Palos es solo eso, una presunción aventurada nacida de la idea extendida de que todo participante del que no se conociera explícitamente su origen tenía que ser, a la fuerza, de Palos», por contra, la vida del marinero Cristóbal Quintero está bastante documentada y sabemos con absoluta certeza que era natural y vecino de Moguer y además pariente cercano de la familia  Niño, «por lo tanto», continúa el autor, «hasta que no se conozca la filiación de Gómez Rascón, es evidente que al menos la mitad de la carabela Pinta era de Moguer».

Pero según Gorostiza, «hay más datos que demuestran que muy posiblemente la Pinta fuera totalmente moguereña». El embargo de las dos carabelas que emprenderían el viaje colombino junto a la Santa María, lo realizó el letrado Alonso Pardo «y se hizo necesaria y obligatoriamente en Moguer, ya que era el único lugar en el que este escribano público tenía poderes para realizarla».

El investigador argumenta que si el embargo se hubiese realizado en Palos, como asumen muchos estudiosos, el encargado de ejecutarlo hubiese sido el escribano público de esa villa, Francisco Ferrandes. «Por algún motivo que desconocemos, Palos no pudo o no quiso disponer de buques surtos en su puerto, y Colón tuvo que desplazarse a Moguer para realizar el embargo ayudado de la autoridad del letrado Alonso Pardo».

En el artículo de Gorostiza se incluyen otros testimonios de gran interés sobre los detalles de este proceso que no han sido divulgados por la historia oficial y así en las "Probanzas" de junio de 1557, otro moguereño ilustre, Juan de Aragón,  declaró que "…este testigo vido que el dicho Pero Alonso Niño (…) fue por piloto e maestre mayor de las naos quel dicho Almirante Colón llevaba, que fueron tres naves, en el viaje de este descubrimiento de las Indias del mar océano, y este testigo los vido estar embarcados en el dicho río de esta villa para salir de mar fuera…"

El estudio de estos y otros documentos históricos lleva a Leopoldo Gorostiza a afirmar como conclusión que tanto la Niña como la Pinta «eran de Moguer, fueron embargadas conjuntamente, se armaron, guarnieron, acondicionaron y tripularon en Moguer. Con toda probabilidad el 2 o el 3 de agosto de 1492, preparadas a son de mar, zarparon del puerto de Moguer. Luego, en Palos, los hermanos Pinzón se embarcaron y la flotilla se preparó para atravesar el Océano Atlántico y descubrir las Américas».

El autor tiene claro qué todas las fuentes históricas afirman que las naves salieron de Palos por una razón clara «porque Moguer era una villa perteneciente a la noble familia de los Portocarrero y Palos una villa de propiedad real. Si zarpaban de Moguer sus señores los marqueses podían solicitar una parte o el total del descubrimiento, mientras que si oficialmente zarpaban de Palos, la propiedad de las nuevas tierras era exclusivamente de los reyes de España, un motivo más que suficiente para mentir en todos los documentos oficiales».

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